Cuidados con el turbo, en gasolina y diésel
Diciembre 11 2018

Cuidados con el turbo, en gasolina y diésel

Hoy en día el turbo es un elemento cada día más introducido en los fabricantes, tanto en motores diésel (que llevan implementándose de forma masiva desde hace 20 años) como en los motores gasolina, que se han ido reduciendo en cubicaje lo cual se compensa con un turbo para subir la potencia y el par desde régimen más bajos al atmosférico.

Muchos nos habéis preguntado sobre que cuidados debemos tener con el turbo y si es necesario dejar el motor al ralentí un tiempo antes de apagarlo.

Según las circunstancias puede ser necesario tener determinados cuidados con el turbo. Un motor turbo alimentado mueve las aspas del turbo con los gases salientes del motor tras la detonación, lo que le hace trabajar a temperaturas que pueden ir desde los 250ºC a los 900ºC y 1000ºC en extremos.  Esto hace que en el turbo se acumule mucho calor y el lubricante del coche es lo que puede hacer que esta temperatura baje (existen aceites específicos para motores turbos).

Si hemos circulado a velocidades altas o a regímenes elevados durante mucho tiempo antes de apagarlo la temperatura en el eje se dispara y el lubricante a los 120º empieza a no funcionar y a los 160ºC empieza a quemarse, puesto que si tenemos el coche parado el lubricante deja de circular  y esto hace que se acumule una capa de aceite quemado en el eje del turbo como carbón, una, dos, tres, cinco, diez… veces destruyéndose el cojinete, bloqueándose el turbo… un desastre.

Por tanto,  si hemos hecho un recorrido largo o sometido al motor a un rendimiento elevado es necesario que antes de parar el vehículo, ya sea para aparcar o repostar,  dejemos el coche entre 30/60 segundos al ralentí para  que el eje del turbo se vaya enfriando con el lubricante/aceite del motor y evitar así que la temperatura tan alta a la que ha llegado se quede sin disipación posible, pudiéndose llegar a gripar el turbo al fusionarse el eje del mismo con su carcasa por la temperatura tan alta.

Sin embargo, en recorridos urbanos o a regímenes moderados no debemos preocuparnos por esto ya que el turbo no ha alcanzado altas temperaturas.

Otro de los problemas y cuidados con el turbo es que en este se suele acumular la carbonilla, sobre todo en los motores diésel donde esto es mucho más acusado. Dicha carbonilla se va acumulando en las aspas de los gases y pueden hacer que vaya aumentando el rozamiento contra su cavidad llegando a incrementar mucho el rozamiento y de nuevo el riesgo de gripar el coche por temperaturas altas. El cuidado más habitual es de vez en cuando meter acelerones en marchas intermedias llevando el coche casi al corte de encendido con el fin de aumentar la presión y sacar la carbonilla acumulada. CUIDADO con esto porque siempre habrá que hacerlo cuando el motor este caliente (no solo el refrigerante sino el aceite) y en situaciones de seguridad garantizada (autopista o carretera despejada) y no más de 5/10 segundos.

 

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